miércoles, 9 de noviembre de 2011

El estilo homérico


¿Existió Troya?

Vean este material:



Ahora veamos algo de la cuestión homérica...

Homero (siglo VIII a. C.) es el nombre dado al poeta a quien tradicionalmente se atribuye la autoría de los principales poemas épicos griegos, la Ilíada y la Odisea.

La tradición sostenía que Homero era ciego, y varios lugares reclamaban ser su lugar de nacimiento.

Su procedencia debió ser la zona colonial jónica de Asia Menor, en base a los rasgos lingüísticos de sus obras y a la fuerte tradición que lo hacía proceder de la zona. También persiste el debate sobre si Homero fue una persona real o bien el nombre dado a uno o más poetas orales que cantaban obras épicas tradicionales.


LOS POEMAS HOMÉRICOS

Los más antiguos monumentos literarios que se conservan en lengua griega son dos extensos poemas épicos en hexámetros: La Ilíada y La Odisea, que la antigüedad adscribió al venerable nombre de Homero. Se remontan a una fecha incierta, discutida desde antiguo, pero la crítica más reciente y solvente fija hacia el año 750 a.C. estos poemas.


LA ILÍADA

La Ilíada tiene por tema la leyenda de Troya y se circunscribe a la narración del asedio de esta ciudad de Asia Menor (llamada Ilion en griego, de donde el título del poema) por las tropas aqueas o griegas. La leyenda fijaba en diez años largos la duración de esta campaña, pero Homero nos la presenta en una de sus últimas fases y con una serie de episodios que transcurren en 51 días.


Un historiador o un mitógrafo se hubieran visto obligados a narrar el asedio de Troya arrancando de sus antecedentes (el rapto de Helena por Paris, llamado también Alejandro) para, tras pasar por el detalle de las incidencias bélicas, acabar con la destrucción de la ciudad. El poeta, que escribe para un público que ya conoce la leyenda, ha sintetizado todo su dramatismo y su sentido en unos hechos, muchos inventados por él, sin duda, que se originan en un conflicto moral y una explosion de pasiones. Desde el momento que entran en juego la ira, el resentimiento, el amor y el orgullo militar, nace la verdad poética y humana del sitio de Troya, cuya verdad histórica o legendaria deja, en cierto modo, de acaparar el interés. El conflicto surge cuando Agamenón, jefe de las fuerzas griegas, procede injustamente con Aquiles, que se retira irritado a su tienda y contempla impasible cómo los suyos reciben terribles golpes del enemigo. El agravio consiste en que Agamenón se apodera de una cautiva, Briseida, que figuraba como parte del botín que correspondía a Aquiles. Aquiles depone su actitud y acepta las excusas de Agamenón y la devolución de Briseida sólo cuando muere su amigo Patroclo a manos de Héctor, hijo de Príamo, hermano por tanto de Paris y principal caudillo de las fuerzas troyanas.

El público conocía ya la leyenda. La epopeya carece de lo que se ha venido a llamar suspense: sus valores están al margen de la intriga argumental y el auditorio puede aproximarse al recitador cuando ya ha comenzado su sesión o retirarse antes de que la acabe sin desorientarse ni quedarse insatisfecho.


Aquiles es el auténtico héroe de la Ilíada, a causa precisamente de su ira contra Agamenón y el furor que le acomete al morir su amigo Patroclo. Esto es lo que le incita a tomar nuevamente las armas, para sembrar terror en el campo enemigo y realizar toda suerte de proezas, que culminan en un combate singular con Héctor, el mejor de los capitanes troyanos. Las dos pasiones de Aquiles dividen equilibradamente el poema, cargado de acontecimientos varios, lleno de descripciones bélicas y con mención expresa de los guerreros que luchan en ambos bandos.


LA ODISEA
La acción de la Odisea transcurre en 40 días de un otoño, en los que también se sintetizan diez años de aventuras. Se trata de las navegaciones de Odiseo, uno de los capitanes de la guerra de Troya, que de regreso a su patria, Ítaca, es víctima de innnumerables contratiempos y desventuras que retardan su vuelta. En tres partes prncipales se articula la Odisea: las pesquisas y viajes de Telémaco, hijo de Odiseo en busca de su padre; las navegaciones de este y la venganza que se toma contra los pretendientes de su esposa Penélope. Parece que en realidad se trata de tres núcleos legendarios incorporados a una trama única con arte y uniformidad, aunque desde antiguo se sostuvo que a un único núcleo otros poetas añadieron los restantes. El tema del retorno y de la venganza confluyen y se complementan, a pesar de las diferencias de ambiente y estilo que presentan los cantos en que se narran.


El sentimiento de nostalgia de la patria y la familia, lejanas e inasequibles, y el ingenio vivo y rápido de Odiseo para sortear toda clase de impedimentos hacen que Odiseo un personaje inconfundible por su humanidad, su inteligencia y sus argucias. El relato de sus navegaciones constituye una serie de maravillosas aventuras, como la de los lotófagos, la de los lestrigones, la de Circe y, sobre todo, la del cíclope Polifemo, en la que el héroe vence con su astucia los poderes de los dioses adversos, del salvajismo y la maldad.


En la Odisea los acontecimientos no siguen un orden estrictamente cronológico. Por un lado simultanean acciones que transcurren en los mismo días pero en lugares distantes, como el regreso de Odiseo y su búsqueda por Telémaco; y por otro el mismo héroe narra sus aventuras ante la corte de Alcínoo, cuando ya están a punto de llegar a su término. Gracias a este recurso los hechos son expuestos en primera persona por el propio Odiseo, lo que acrecienta la vida del relato y su estilo personal y subjetivo. La acción de las navegaciones de Odiseo se inicia pues in media res, procedimiento de estructura del poema que imitará Virgilio y que seguirán multitud de narradores.



EL ESTILO HOMÉRICO

La construcción de las epopeyas homéricas ofrece un notable carácter dramático. Cuando un personaje toma la palabra, su parlamento ocupa versos enteros siempre, sin incisos narrativos ni inserción de verba dicendi y su intervención es anunciada previamente con fórmulas fijas. Ello ha hecho suponer que previamente tanto la Ilíada como la Odisea habían sido recitadas de forma parecida a la dramática, por medio de un lector para los pasajes objetivos y otros varios que representaran los diferentes papeles.

Homero hace siempre descripciones minuciosas y detalladas, tanto de objetos menudos como de los diversos pueblos que componen un ejército. La claridad y la plasticidad de sus relatos es ejemplar, y las fórmulas fijas y los abundantes epítetos con que se califica a los personajes no tan sólo responden a un recurso necesario a los recitantes, sino que se convierten en elementos característicos, presentes en la epopeya de todos los tiempos.

La humanidad y el refinamiento artístico de Homero aparecen en su más personal dimensión en las frecuentísimas comparaciones que se hallan en los dos poemas, a veces bastante extensas y no raramente encadenadas unas con otras.

Hay otros pasajes de Homero que hemos de atribuir a su arte de escritor, porque no parece lógico que sean tomados de tradiciones. Conocidos son los emotivos versos en que Odiseo, tras veinte años de ausencia, llega a su patria disfrazado de mendigo y nadie lo que reconoce a excepción de su perro Argo. Y cuando el viejo perro ha vuelto a ver a su amo, muere.

El hexámetro empleado en la poesía homérica es perfecto. Nada en él revela primitivismo ni balbuceos de un recurso literario que empieza a abrirse paso, lo que indica bien a las claras que en tiempos anteriores a la poesía homérica existió una epopeya similar, de la que no quedan rastros. Sus textos no se someten a ninguno de los dialectos griegos hablados de su tiempo, sino que se componen en una artificial mezcla de jonio y eolio, en la que entran evidentes arcaísmos y elementos léxicos micénicos. Se trata, pues, de una lengua esencialmente literaria y culta. Pero tal fusión de elementos procedentes de diferentes dialectos del griego se debe también a la necesidad de expresarse en una lengua que sea bien aceptada en todas las regiones lingüísticas de Grecia.



EL CANTO ÉPICO

La poesía homérica, como la lírica auténtica, se divulgaba mediante el recitado, canto de profesionales que, naturalmente, exponían la materia de memoria ante un auditorio; a veces el auditorio refinado de una corte y otras el popular de una plaza. La épica genuina no está concebida para ser leída en soledad. Esta característica es común a la épica de todos los tiempos y de todos los países, y se ha llegado a comprender mejor la epopeya homérica cuando los investigadores la han situado en el panorama general de la canción narrativa tradicional de los demás pueblos.

La misma Odisea, en el canto VIII, nos da una clara idea de lo que es el canto épico. Odiseo ha llegado al país de los feacios y el rey Alcínoo, que no sabe quién es su huésped, lo agasaja y hace que comparezca su aedo Demódoco. Demódoco era ciego, pues la musa"le privó de la vista, pero le concedió el dulce canto". El aedo, en honor de Odiseo, canta un poema de tema mitológico, los amores entre Ares y Afrodita, y otro de tema muy reciente y que afecta al huésped que lo está escuchando: una disputa entre Odiseo y Aquiles ante Agamenón. Más tarde Odiseo pide a Demódoco que cante cómo Troya fue destruida gracias al ardid del caballo de madera. El aedo lo hace con unos versos que se pondera al propio Odiseo como astuto guerrero, y éste lo escucha con lágrimas en los ojos.

Este pasaje es muy ilustrador. Nos revela, en primer lugar, que acontecimientos muy próximos en el tiempo eran susceptibles de ser narrados en verso, como la destrucción de Troya pocos años después de haber tenido lugar. Y esto es fundamental, pues deja entrever que, al lado de temas mitológicos, en el repertorio de los aedos figuraba la narración de hechos contemporáneos y de gran interés y transcendencia. Que la realidad actual se puede convertir en canto informativo, tanto en tono de alabanza como de vituperio, se advierte en el canto VI de la Ilíada, cuando Helena se lamenta de su muerte y teme que sus amores con Paris servirán a las generaciones venideras de "asunto para sus cantos". No hay de ello prueba alguna, pero nada puede negar la posibilidad de que, en su origen, la Ilíada fuera una especie de crónica contemporánea de los últimos meses de la guerra de Troya, y la Odisea un reportaje sobre las navegaciones de Odiseo.



LA CUESTIÓN HOMÉRICA

Leemos en la actualidad los poemas homéricos divididos en 24 cantos o rapsodias cada uno. El texto de la Ilíada pasa de los quince mil versos y el de la Odisea de doce mil. Algunos críticos alejandrinos sostuvieron que la Ilíada y la Odisea habían sido escritas por diferentes autores. Otra idea, de Aristarco, fue que la Ilíada era un poema de juventud de Homero y la Odisea de su vejez. Esta idea, que explica muchas de las diferencias existentes entre los dos poemas, ha sido seguida por muchos helenistas modernos.
Ciertos críticos modernos han propugnado que los dos poemas son colecciones de cantos independientes, de diversos autores, recopilados en Atenas en el siglo VI. Sus argumentos han caído en descrédito con las investigaciones recientes sobre la tradición oral.

La crítica actual ha llegado a unas conclusiones que, si bien no han recibido una aceptación unánime y constantemente se ven perfeccionadas o rectificadas, parecen señalar las direcciones más verosímiles. Los estudios modernos de filología y arqueología permiten concluir que Homero fue un aedo vinculado a medios cortesanos y que compuso la Iliada, incluso probablemente la Odisea. Cada vez más se tiende a considerar ambos poemas como obra de un mismo autor, aunque se siga creyendo que la Ilíada es anterior a la Odisea.

Es evidente que la Ilíada, y sin duda en mayor proporción en la Odisea, hay pasajes, incluso largos episodios, que fueron intercalados posteriormente a la redacción primitiva, como ocurre también en los cantares de gesta románicos y germánicos, pero esto no niega la existencia de un poeta único que compuso las dos grandes epopeyas del mundo griego.


Ahora bien, este poeta crea no con las miras puestas en unos lectores que se enfrascarán en la lectura de los dos poemas, sino en un auditorio que oirá recitar sus cantos o rapsodias de labios de juglares profesionales: los aedos, recitantes creadores, y los rapsodas, recitantes que repetían con bastante libertad lo compuesto por otros. Un grupo de siete u ocho cantos homéricos, recitado por varios aedos, supone una sesión que dura aproximadamente lo que una trilogía dramática. Homero, pues, parece que concibió la Iliada y la Odisea como una sucesión de episodios (los cantos o rapsodias) que corre el riesgo de malograrse al unirse de la forma que hoy leemos. Compuesto un corto grupo de cantos, es posible que el mismo autor intercalara luego entre ellos nuevos con distintos episodios, y que esta labor de acumulación o relleno la verificaran luego otros poetas; y no hay que descartar la posibilidad de viejos poemas orales que pudieron utilizarse como fuentes de algunos episodios de la epopeya homérica. Lo que no es suponible es concebir a Homero trabajando como Virgilio: empezando a escribir la epopeya desde el primer verso.




jueves, 3 de noviembre de 2011

La lucha de los Dioses: Odiseo y la maldición del mar [1/4]




La Odisea de Homero

La obra consta de 24 cantos. Al igual que muchos poemas épicos antiguos, comienza in medias res, lo cual significa que empieza en mitad de la historia, contando los hechos anteriores a base de recuerdos o narraciones del propio Odiseo. El poema está dividido en tres partes. En la Telemaquia (cantos del I al IV) se describe la situación de Ítaca con la ausencia de su rey, el sufrimiento de Telémaco y Penélope debido a los pretendientes, y cómo el joven emprende un viaje en busca de su padre. En el regreso de Odiseo (cantos del V al XII) Odiseo llega a la corte del rey Alcínoo y narra todas sus aventuras desde que salió de Troya. Finalmente, en la venganza de Odiseo (cantos del XIII al XXIV), se describe el regreso a la isla, el reconocimiento por alguno de sus esclavos y su hijo, y cómo Odiseo se venga de los pretendientes matándolos a todos. Tras aquello, Odiseo es reconocido por su esposa Penélope y recupera su reino. Por último, se firma la paz entre todos los itacenses.

Argumento.

La Odisea ha sido descrita como el libro de la inteligencia y la astucia. La historia que narra ocurre luego de la caída de Troya en una guerra en la que Odiseo, también conocido como Ulises, se había destacado por lograr con su mente lo que no pudo lograrse por la fuerza. A continuación veremos un resumen de La Odisea.

Habiendo pasado diez años desde la caída Troya, Odiseo todavía no pudo volver a su hogar en el reino de Ítaca en Grecia. Mientras tanto Penélope, su esposa, resistía a los pretendientes que la cortejaban e intentaban convencerla de que el héroe griego había muerto.

Ayudada por Mentor, amigo fiel de Odiseo, Penélope crió al príncipe Telémaco, hijo de Ulises. Telémaco anhelaba desesperadamente expulsar a los pretendientes de su madre, pero no tenía la confianza ni la experiencia para luchar contra ellos. Uno de los pretendientes, Antinoo, planeaba asesinar al joven príncipe y así eliminar el único obstáculo en su plan de dominar el palacio.

Lo que no sabían los pretendientes es que Odiseo aún estaba vivo en la isla Ogigia, de la bella ninfa Calipso, quien enamorada de él lo mantenía allí encarcelado. Ulises deseaba volver con su esposa e hijo pero no tenía forma de escapar.

Mientras los dioses del Monte Olimpo debatían el destino de Odiseo, la diosa Atenea decidió ayudar a Telémaco. Disfrazada de un amigo del padre de Ulises, lleva al príncipe a Pilos y Esparta, donde los reyes Néstor y Melenao, compañeros de Odiseo durante la guerra, le informan que su padre sigue vivo y atrapado en la isla de Calipso. Telémaco planea volver a su casa en Ítaca, pero Antinoo y los otros pretendientes lo esperaban con una emboscada con la que planeaban matarlo al llegar al puerto.

Mientras tanto, para rescatar a Odiseo, el dios de los dioses Zeus decide enviar a Hermes, quien logra persuadir a la ninfa Calipso de que permita a su prisionero construir un barco y abandonar la isla de Ogigia. De esta forma Odiseo recupera su libertad.

En su camino a Ítaca, Odiseo naufraga junto a la costa de Feacio y es rescatado por la joven Nausica, que se enamora de él y lo conduce al palacio de su padre, el rey Alcino. Durante la fiesta celebrada en su honor, Odiseo revela su verdadera identidad y cuenta a sus anfitriones las peripecias por las que tuvo que pasar durante la guerra de Troya y las desaventuras que le impidieron volver a Ítaca.

Odiseo relata como, luego de abandonar Troya, él y sus compañeros navegaron hacia la región de los cíclopes, donde fueron capturados por el cíclope Polifemo, hijo del dios Poseidón. Engañándole, Odiseo consiguió emborrachar al gigante, y una vez dormido, le clavó una estaca en el ojo y huyó con los suyos. A continuación visitaron al dios Eolo, quien les concedió un viento favorable para llegar a casa y les ofreció un odre lleno de vientos tormentosos. La tripulación, llevada por la curiosidad, abrió el odre y un terrible huracán los arrastró a las Eolias. Odiseo y los suyos desembarcaron entonces en el país de los lestrigones, una isla habitada por caníbales gigantes que devoraron a varios de ellos.

Los sobrevivientes desembarcaron en la isla de Circe, una hechicera con poderes para transformar a las personas en animales. Odiseo se ganó su amistad y Circe le ofreció su hospitalidad durante un año. Antes de partir, el héroe griego siguió el consejo de la hechicera y consultó al vidente Tiresias la manera de encontrar una ruta segura hacia Ítaca. Para ello, bajó al mundo de los muertos donde se cruzó con muchas almas, entre ellas la de su madre, Anticlea, y las de sus amigos Agamenón y Aquiles, muertos en la guerra de Troya.

Retomado el camino a casa, se encontraron con las sirenas. Odiseo consiguió que sus hombres resistieran a los cánticos seductores de estas criaturas siguiendo la recomendación de Circe de taparles los oídos con cera y atándose él mismo al mástil del barco de manera que pudiera oír su dulce voz sin peligro. Después de resistir el letal remolino de Caribdis en el mar y de escapar a Escila, un monstruo de seis cabezas sediento de sangre, llegaron a la isla donde Apolo cuidaba de su ganado. Hambrientos, los hombres ignoraron todo aviso y sacrificaron algunos animales, lo que provocó que Apolo enviara una tormenta de la que Odiseo fue el único sobreviviente.

Tras la tormenta, Odiseo fue arrastrado hasta la costa de Ogigia donde Calipso, la bella ninfa del mar, se enamoró de él y lo mantuvo prisionero durante ocho años, prometiéndole buena suerte e inmortalidad. Finalmente, Atenea intercedió ante los dioses y estos convencieron a la ninfa de que lo liberara.

Justo cuando comenzaba a ver el final de su viaje, Odiseo se topa con otra desgracia: el dios Poseidón, enfurecido por la humillación que le había infligido a su hijo Polifemo, envió una violenta tormenta que le hizo naufragar en la costa de Feacio. Y así es como termina la narración de Odiseo ante el rey Alcino quien, conmovido, le proporciona un barco para que pueda volver a Ítaca.

Siguiendo el consejo de Atenea, Odiseo desembarca en Ítaca disfrazado de mendigo. El pastor Eumaeus le informa de la arrogancia de los pretendientes de Penélope y de la fidelidad de ésta. Entonces Odiseo se reúne con su hijo Telémaco y le revela su identidad. Oculto por su disfraz, Odiseo llega al palacio donde nadie lo reconoce excepto su fiel perro Argos y su antigua sirvienta Euriclea. Penélope cuenta al mendigo el engaño con el que había conseguido evitar la elección de un nuevo esposo entre sus muchos pretendientes: les prometía elegirlo una vez que hubiese terminado de tejer la mortaja para su suegro Laertes pero deshacía cada noche el trabajo realizado el día anterior. El ardid le funcionó hasta que una criada la traicionó, y Penélope no tuvo más remedio que completar su trabajo. La vuelta de Odiseo se produce en el momento en que los pretendientes intentan forzarla a tomar una decisión.

Es entonces que Penélope tiene la ocurrencia de someter a sus pretendientes a una competición cuyo vencedor se convertirá en su esposo. Cada pretendiente debe lanzar una flecha con un arco mágico que sólo Odiseo sabe utilizar. Todos los participantes fracasan en el intento excepto Odiseo, todavía disfrazado de mendigo. Después de la victoria, Odiseo y Telémaco ejecutan a todos los pretendientes.

Finalmente, Odiseo revela su verdadera identidad a Penélope, quien lo recibe con lágrimas de alegría. La diosa Atenea retrasa el amanecer para prolongar su reunión. De esta forma Odiseo cuenta sus aventuras a su esposa mientras yacen en el lecho matrimonial. La diosa interviene por última vez a favor de Odiseo contra los parientes de los pretendientes que querían vengarse. La paz vuelve a establecerse en el reino.

Principales personajes:
Odiseo
Penélope
Telémaco
Euriclea
Atenea
Circe
Calipso
Los pretendientes

Historia resumida. Al acabar la guerra de Troya, nuestro Héroe emprende el camino a casa, no obstante entorpece su camino lo siguiente:

1. El cíclope: Monstruo de un solo ojo hijo de Poseidón (de allí el enojo) que se cena a muchos de sus valientes compañeros al estilo brocheta. Odiseo lo convence para que tome un vino especialmente fuerte y mientras el monstruo dormía la mona, lo deja ciego con una estaca. El monstruo llama a su familia y amigos pero como el héroe le dice que se llamaba "nadie", el bobo les indica que nadie lo está lastimando y los cíclopes pensando que Polifemo (el bobo cíclope) estaba enfermo, no hacen nada.

2. Caribdis y Escila: Monstruos marinos que destruían los navíos.

3. Sirenas: Cantantes mágicas que atraían con sus bellas melodías a los incautos navegantes y los hacían naufragar en los escollos. Todos se tapan las orejas con cera menos el héroe que quería escucharlas, pero que se hace amarrar a un palo, gracias a lo cual no pasa nada.

4. Calipso: Ninfa inmortal que se enamora del héroe y trata de retenerlo con sus encantos.

5. Circe: Maga hija del sol, convierte a los compañeros en animales con una torta de miel, pero gracias a los consejos de Atenea y al "ajo dorado" que Hermes le regala al héroe, éste es inmune a la torta y se dispone a matar a la maga, pero esta ruega por su vida, vuelve a la normalidad a los compañeros y se enamora del héroe y al final viendo que no lo puede retener lo despide muy triste cargándolo de regalos.

6. Los vientos de Eolo: Eolo (dios de los vientos) obsequia a Odiseo una bolsa conteniendo los vientos para que pueda llegar rápido a casa. Mientras el héroe dormía Los compañeros curiosos piensan que es oro y riquezas y abren los sacos y se produce tal ventarrón que aleja nuevamente la nave de la Isla natal del Héroe que ya estaba a la vista.

7. Los comedores de Loto: En una isla a la que llegan la gente comía una variedad extraña de loto que les hacía olvidar todos sus problemas y vivir en un mundo de ilusión (algo parecido a una isla de adictos a la cocaína). Viendo el riesgo el héroe y sus hombres escapan rápidamente.

8. El adivino Tiresias: Por consejo de Atenea, Odiseo tiene que consultar a un adivino de nombre Tiresias, pequeño detalle, el hombre está muerto por lo que el héroe tiene que aventurarse en los mismos infiernos, en donde se entera al ver el espectro, que su madre ha muerto en su ausencia. A cambio de sangre de cabra el adivino le dice que para aplacar la ira de Poseidón debe ir a un lugar donde nunca se haya escuchado del mar y plantar un remo y matar cien vacas en honor del dios.

La Odisea es un poema épico griego compuesto por 24 cantos. Se cree que fue escrito en el siglo VIII a. C., en los asentamientos que Grecia tenía en la costa oeste del Asia Menor (actual Turquía asiática). Según otros autores, La Odisea se completa en el siglo VII a. C. a partir de poemas que sólo describían partes de la obra actual. Fue originalmente escrita en lo que se ha llamado dialecto homérico. Narra la vuelta a casa del héroe griego Odiseo (Ulises en latín) tras la Guerra de Troya.

Odiseo tarda veinte años en regresar a la isla de Ítaca, donde poseía el título de rey, período durante el cual su hijo Telémaco y su esposa Penélope han de tolerar en su palacio a los pretendientes que buscan desposarla (pues ya creían muerto a Odiseo), al mismo tiempo que consumen los bienes de la familia.

La mejor arma de Odiseo es su mētis o astucia. Gracias a su inteligencia —además de la ayuda provista por Palas Atenea, hija de Zeus — es capaz de escapar de los continuos problemas a los que ha de enfrentarse por designio de los dioses. Para esto, planea diversas artimañas, bien sean físicas —como pueden serlo disfraces— o con audaces y engañosos discursos de los que se vale para conseguir sus objetivos.

El poema es, junto a La Ilíada, uno de los primeros textos de la épica grecolatina y por tanto de la literatura occidental. Se cree que el poema original fue transmitido por vía oral durante siglos por aedos que recitaban el poema de memoria, alterándolo consciente o inconscientemente. Era transmitida en dialectos de la Antigua Grecia. Ya en el siglo IX a. C., con la reciente aparición del alfabeto, tanto la Odisea como la Ilíada pudieron ser las primeras obras en ser transcritas, aunque la mayoría de la crítica se inclina por datarlas en el siglo VIII a. C. El texto homérico más antiguo que conocemos es la versión de Aristarco de Samotracia (siglo II a. C.).



La Guerra de Troya: Documental











Los sucesos de la Guerra de Troya se encuentran entremezclados por la mitología y la leyenda.
Tucídides, antiguo historiador griego, quien trataba las tradiciones como datos históricos, sometidos a la crítica, fue quien trató sobre los primeros episodios de la historia de la Guerra de Troya.

De las nueve ciudades superpuestas en Troya, Troya VI fue destruida por el fuego aproximadamente en la época en que las tradiciones ubicaban la guerra de Troya (1194-1184 a.C).

Homero cita a Troya como la del ancho camino. Los historiadores dicen que "Troya VI tenía una calle ancha en torno a la ciudad, en el interior de las murallas. Estas murallas fueron edificadas por dos dioses y un mortal, y el sector construido por este último era más débil y resultó vulnerable: las murallas de Troya VI eran más débiles en un punto (donde el acceso era más difícil), y esto coincide con la descripción homérica."

Los poemas de poetas que iban de un lugar a otro, llamados "aedos" y los poemas épicos de Homero cantan a los héroes de episodios bélicos.

La Guerra de Troya sucedió a principios del Siglo XII antes de Cristo, cuando el Rey de Micenas, Atreo (padre de Agamenón), dirigió el ataque contra Troya.

Según la leyenda, Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, rapta a Helena (otras versiones dicen que se la entrega la diosa Afrodita), la mujer de Menelao, rey de Esparta.

Para rescatarla y en venganza, Menelao solicita la ayuda de su hermano Agamenón, rey de Micenas. Con el apoyo de todos los reyes griegos inician la guerra a Troya.

La guerra fue larga pues también intervenían los dioses, se enfrentaban entre ellos, ayudando a los troyanos en ocasiones, y en otras a los griegos.

La Ilíada de Homero trata sobre un episodio de esta guerra, en el último año de acciones bélicas.

La Odisea cuenta las aventuras de Ulises y de su hijo Telémaco que había ido a Esparta en busca de su padre.

La Ilíada de Homero







La Iliada de Homero

La Ilíada
Es “el poema de la guerra, la furia y la muerte” y está compuesto por más de 15.000 versos repartidos en 24 cantos. Cuenta algunos sucesos de la primera parte del “ciclo troyano” –no todos- acontecidos durante la guerra de Troya, que sucedió aproximadamente sobre el año 1250 a.C.: el asedio que las tropas griegas dirigidas por el rey de reyes Agamenón hicieron sobre las murallas de la inexpugnable Ilión (Troya), la de los muros erigidos por el dios Poseidón y gobernada por el rey Príamo. Sin embargo, de los 10 años de asedio, Homero apenas si nos cuenta los episodios de un par de meses en el décimo año de guerra, la llamada “cólera de Aquiles”: el enfrentamiento del protagonista griego con Agamenón a causa de una esclava prisionera, Briseida; el retiro de Aquiles del combate y las consiguientes derrotas griegas, huérfanas del primero de sus héroes; la lucha de Patroclo con las armas del “pélida” y su muerte; el dolor de Aquiles y su retorno al combate para vengar la muerte de su favorito; por último, la derrota del troyano Héctor, cuyo cadáver es cruelmente arrastrado en torno a la ciudad, y la entrega de su cadáver al rey Príamo, para celebrar unos funerales apropiados.
Este es el argumento de la obra. Sabemos que el relato general del “ciclo” tiene su origen y su propio desenlace, su comienzo y su final, pero Homero sólo se detiene en un episodio lleno de escenas de especial relevancia: los brutales combates entre nobles, el llamado “catálogo de las naves” en el que se enumeran las fuerzas de los griegos, la despedida de Héctor y su esposa Andrómaca, o la asamblea de los dioses, presidida por Zeus, discutiendo sobre la suerte de los combatientes. En estos episodios se detallan con atención y solemnidad los rasgos de los personajes (y sus epítetos: Aquiles es “el de los pies ligeros”; Odiseo, “el astuto”, “el de muchos recursos”; la diosa Atenea “la de ojos glaucos”, etc.)., principales y secundarios, humanos y divinos, en torno a los cuales los dioses del Olimpo intervienen a favor o en contra de los bandos contendientes.
La Ilíada es el reflejo legendario de una época ya pasada en la que valían la fuerza y la astucia, la rapiña y la guerra, la muerte heroica y rápida (el ejemplo del joven Aquiles), época en la que humanos y dioses actuaban al unísono para resolver las rivalidades de la tierra y del Olimpo. Una época, demás, que ha sido arqueológicamente datada gracias a los hallazgos de uno de los aventureros más apasionantes del siglo XIX: H. Schliemann, quien con la única ayuda del texto homérico fue capaz de encontrar en la colina turca de Hissarlik los restos de la antigua Troya, demostrando en 1870 que la ciudad sufrió una tremenda destrucción en el siglo XIII a.C., con lo cual quedaría probado que las historias que cantó Homero allá por el silo VIII a.C. tuvieron su germen real unos siglos antes.


Resumen:

Canto I. Tras nueve años de guerra entre aqueos y troyanos, una peste se desata sobre el campamento aqueo. El adivino Calcante, consultado sobre ello, vaticina que la peste no cesará hasta que Criseida (una troyana capturada por los aqueos), sea devuelta a su padre Crises. Criseida le había sido entregada a Aquiles (héroe aqueo, hijo de la diosa del mar Tetis y del rey Peleo) como botín de guerra pero luego le es arrebatada por Agamenon. Aquiles resentido se retira de la batalla, y asegura que sólo volverá a ella cuando el fuego troyano alcance sus propias naves. Zeus (padre y rey de los dioses del Olimpo) respalda la decisión de Aquiles.

Canto II. Agamenón, para probar a sus tropas, propone a los aqueos regresar a sus hogares, pero la propuesta es rechazada. A continuación se enumera el catálogo de naves del contingente aqueo y de las fuerzas troyanas.

Canto III. Héctor (Hijo mayor del rey Príamo y gran general), increpa a su hermano Paris por esconderse ante la presencia de Menéalo. Ante ello, Paris decide desafiar a Menelao en combate singular. La aquea Helena, Príamo (el rey de Troya) y otros nobles troyanos observan la batalla desde la muralla. La batalla se detiene para la celebración de este duelo, con la promesa de que el vencedor se quedaría con Helena y sus tesoros. Menelao está a punto de matar a Paris pero éste es salvado por Afrodita (Diosa de la Belleza y el Amor), y es enviado junto a Helena.

Canto IV. Tras una pequeña reunión de los dioses, éstos deciden que se reanuden las hostilidades, por lo que Atenea (Diosa de la Inteligencia), disfrazada, incita a Pándaro (troyano), para que rompa la tregua lanzando una flecha que hiere a Menelao y tras la arenga de Agamenón a sus tropas, se reanuda la batalla.

Canto V. En plena batalla Diomedes (aqueo), asistido por Atenea, que está a punto de matar a Eneas (troyano), y llega a herir a Afrodita. Mientras, Ares (Dios de la Guerra) y Héctor comandan a las tropas troyanas y también destaca Sarpedón (caudillo de los licios), que mata entre otros a Tlepólemo (rey de Rodas). Luego Diomedes, amparado nuevamente por Atenea, hiere a Ares.

Canto VI. Ante el empuje de los aqueos, Héleno (también hijo de Príamo y adivino), insta a Héctor a que regrese a Troya para encargar a las mujeres troyanas que realicen ofrendas en el templo de Atenea. Mientras en la batalla Diomedes y el licio Glauco (aqueo y troyano) reconocen sus lazos de hospitalidad y se intercambian las armas amistosamente. Héctor, tras realizar el encargo de su hermano Héleno, va en busca de Paris para increparle para que regrese a la batalla y se despide de su esposa Andrómaca.

Canto VII. Tras debate entre Atenea y Zeus, Héctor desafía en duelo a cualquier aqueo destacado. Los principales jefes aqueos, arengados por Néstor (aqueo, rey de Pilos), aceptan el desafío y tras echarlo a suertes, Áyax Telamonio (aqueo) es el elegido. El duelo singular tiene lugar pero la llegada de la noche pone fin a la lucha entre ambos y se intercambian regalos. Néstor insta a los aqueos a construir una muralla y una fosa que defienda su campamento. Los troyanos en asamblea debaten si deben entregar a Helena y su tesoro (postura defendida por el troyano Anténor), o sólo su tesoro (postura defendida por Paris). Príamo ordena que se les haga a los aqueos la propuesta de Paris. La propuesta es rotundamente rechazada, pero se acuerda una tregua para incinerar los cadáveres.

Canto VIII. Zeus ordena al resto de los dioses que ya no interfieran en la guerra de los hombres. Sin embargo, los troyanos, animados por Zeus, avanzan en la batalla y hacen retroceder a los aqueos. Por parte de los aqueos, Teucro causa graves daños en las filas troyanas con sus flechas. Atenea y Hera (Esposa de Zeus, reina de los dioses) tratan de ayudar a los aqueos pero Iris (Mensajera de los dioses) les envía la orden de Zeus de que no intervengan. Al llegar la noche los troyanos acampan cerca del campamento aqueo.

Canto IX. Áyax Telamonio y Ulises (Rey de Itaca, aliado de los aqueos) son enviados como embajada, por consejo de Néstor, donde dan a Aquiles disculpas por parte de Agamenón (ofreciéndole regalos, la devolución de Briseida y a cualquiera de sus hijas como esposa) y le suplican que regrese a la lucha, pero éste se niega.

Canto X. Diomedes y Odiseo, nuevamente por consejo de Néstor, realizan una misión de espionaje nocturno, en la que matan a Dolón (troyano, corredor veloz), que igualmente había sido enviado en misión de espionaje por Héctor. Luego, con la información conseguida a través de Dolón, asesinan a soldados tracios (indoeuropeos) y a su rey Reso mientras duermen y se llevan sus caballos.

Canto XI. Amanece, se reanuda la batalla. Destaca Agamenón, hasta que resulta herido por Coón (troyano) y debe retirarse. Entonces contraatacan los troyanos. Diomedes Eurípilo (Aqueo) y Macaón (médico aqueo) son heridos por flechas de Paris. Mientras Soco (troyano) muere a manos de Odiseo pero consigue herirle. Patroclo (aqueo amado por Aquiles) es enviado por Aquiles a la tienda de Néstor para enterarse de las noticias de la batalla.

Canto XII. Los troyanos, siguiendo primero los consejos de Polidamante (estratega troyano), atraviesan el foso previo al muro de los aqueos pero luego desoyen su consejo de no asaltar el muro. Sarpedón (troyano) abre una brecha en el muro que es atravesado por las tropas troyanas con Héctor a la cabeza, a pesar de la resistencia de Áyax y Teucro.

Canto XIII. Poseidón (Dios del Mar) acude a la batalla para animar a los aqueos a resistir las cargas de los troyanos. Entre los aqueos destaca Idomeneo, rey de Creta. Héleno y Deífobo (troyanos) deben retirarse tras ser heridos por Menelao y Meríones (aqueos). Pero Héctor prosigue en su avance hasta que se le opone Áyax (aqueo).

Canto XIV. Hera concibe un plan para engañar a Zeus y con ayuda del cinturón de Afrodita seduce a Zeus a través de Hipnos (Dios del sueño) y lo hace dormirse. Después encarga a Poseidón que intervenga en favor de los aqueos. Áyax Telamonio hiere de gravedad a Héctor, que es retirado del combate por sus compañeros.

Canto XV. Zeus descubre el engaño del que ha sido objeto y ordena a Poseidón a través de Iris que deje de ayudar a los aqueos. Luego insta a Apolo (Dios del sol) a que infunda nuevas fuerzas a los troyanos. Ares tiene el propósito de ir a combatir al lado de los aqueos para vengar la muerte de su hijo Ascálafo, pero Atenea le advierte de que será objeto de la ira de Zeus. Héctor recobra las fuerzas y los troyanos llegan combatiendo hasta las naves de los aqueos. Incluso Áyax Telamonio tiene que retroceder.

Canto XVI. Héctor logra prender fuego a una de las naves de los aqueos. Patroclo pide permiso a Aquiles para tomar sus armas y repeler el ataque y al mando de los Mirmidones, hace huir a los troyanos, que creen que en realidad se trata de Aquiles. Mata entre otros a Sarpedón, rey de Licia e hijo de Zeus. Pero Apolo acude en ayuda de los troyanos y golpea a Patroclo, que después es herido por Euforbo (Troyano) y asesinado por Héctor.

Canto XVII. Menelao consigue matar a Euforbo y defiende el cuerpo sin vida de Patroclo, en torno al cual se entabla un duro combate. Los troyanos lo hacen retroceder y Héctor despoja a Patroclo de sus armas. Después acuden refuerzos aqueos al combate y consiguen llevar su cuerpo a las naves.

Canto XVIII. Antíloco (aqueo) da a Aquiles la noticia de la muerte de su amado Patroclo, y éste decide volver a la lucha para vengarse de la muerte de su amante. Cae la noche y los troyanos se reúnen. Polidamante (troyano) es partidario de ir a Troya a refugiarse tras sus muros pero prevalece la opinión de Héctor de seguir peleando en campo abierto. La nereida Tetis (Diosa del mar madre, de Aquiles) consigue que Hefesto (Dios Herrero) fabrique armas nuevas para su hijo Aquiles.

Canto XIX Aquiles se reconcilia con Agamenón. Éste le devuelve a Briseida junto con varios regalos.

Canto XX. Zeus da permiso al resto de los dioses para que intervengan en la batalla y ayuden a quien prefieran. Aquiles inicia un furioso ataque en el cual lucha con Eneas, el cual finalmente es salvado por Poseidón. Mata a Polidoro (troyano, hijo del rey Príamo) y se le enfrenta Héctor, pero Atenea ayuda a Aquiles y Apolo aleja a Héctor del combate.

Canto XXI. Aquiles mata, a Licaón (otro hijo del rey Príamo) y a Asteropeo (troyano), que consigue herirlo levemente. Escamandro (El dios-río) lo rodea con sus aguas y está a punto de ahogarlo, pero Hefesto acude en su ayuda. El resto de los dioses pelean entre ellos, unos a favor de los aqueos y otros al de los troyanos. El rey Príamo ordena abrir las puertas de Troya para que sus tropas se refugien tras sus muros. Apolo consigue alejar a Aquiles de los muros de Troya.

Canto XXII. Las fuerzas troyanas se refugian en la ciudad pero Héctor queda fuera, con ánimo de pelear contra Aquiles. Pero una vez frente a frente, Héctor huye y es perseguido por Aquiles. Atenea engaña a Héctor haciéndole creer que viene en su ayuda a su hermano Deífobo, y Héctor se enfrenta por fin cara a cara a Aquiles, quien lo mata, ata su cadáver a su carro de combate y subido en él da vueltas alrededor de la ciudad.

Canto XXIII. Se celebran los Juegos funerarios en honor de Patroclo con las siguientes pruebas: carrera de carros, pugilato, lucha, carrera, combate, lanzamiento de peso, tiro con arco y lanzamiento de jabalina.

Canto XXIV. Príamo se dirige, guiado por Hermes, al campamento griego para suplicar a Aquiles la devolución del cuerpo de Héctor. Aquiles es convencido y se celebran los funerales por Héctor. Después de eso Aquiles da a petición del anciano Príamo once días para los funerales de Héctor, de modo que el duodécimo día los troyanos volverían a pelear.